Utilice este medio para presentar y discutir sus proyectos innovadores
Los retos de un pueblo que envejece
Reseñado el 23/04/10 por prospectiva
Presión sobre los sistemas previsionales y de salud
MADRID.- En el año 2050, el número de trabajadores europeos disminuirá un 16%, mientras que el de jubilados aumentará en un 77%, según un informe de la consultora KPMG. Este cambio tendrá graves repercusiones para los proveedores de servicios públicos, obligados a servir a más personas con menos recursos. El reto será especialmente difícil en los servicios sanitarios prestados a mayores de 65 años, que son los primeros usuarios de los sistemas de salud, y requieren una atención médica distinta.

El problema se agravará en España. Es uno de los países más longevos del mundo, y la esperanza de vida subirá por encima de los 85 años en 2030. El aumento de la esperanza de vida y la caída de la natalidad envejecen la población, y la jubilación de los nacidos durante el baby boom (explosión de la natalidad en los años cincuenta y sesenta) provocará un estallido del número de mayores de 65 años. Un estudio promovido por la patronal del seguro, Unespa, estima que, "entre 2008 y 2030, la población de 65 y más años se incremente en un 50% y la tasa de envejecimiento alcanzará el 23%".

En 2030, "uno de cada tres españoles será mayor de 60 años y tendrá una esperanza de vida superior a los 25 años. El aspecto negativo es que el aumento de la población mayor acarrea un aumento de la enfermedad y del gasto sanitario, que puede ser insostenible para el mantenimiento del sistema público", indica el estudio.

Gregorio Izquierdo, director del servicio de Estudios del Instituto de Estudios, asevera que "los mayores casi doblan, en promedio, el gasto sanitario de las personas en edad activa. Esto, unido a que dejan de aportar a la Seguridad Social y se convierten en beneficiarios netos del sistema, supone un reto. El aumento de las prestaciones, obligado por la Ley de Dependencia, lo agudiza", concluye.

El gasto sanitario de los mayores de 65 años es 3,6 veces superior a la población de edad inferior en los países de la OCDE. No basta con aumentar la dotación económica o ser más eficientes en el uso de los recursos. "El sistema de salud español no está preparado para afrontar el envejecimiento. Empezando por la atención primaria, que no tiene capacidad suficiente para seguir al paciente a lo largo del proceso de su enfermedad", explica Javier San Miguel, director de Salud y Servicios Sociales de KPMG en España.

"La sanidad debe transformarse para afrontar las enfermedades de los mayores. El sistema está diseñado para atender a procesos más agudos que crónicos, y tratar a los mayores con estas herramientas es caro e inadecuado", añade San Miguel. Los datos son tozudos. Casi las tres cuartas partes del gasto proceden de las patologías crónicas, que provocan el 80% de las consultas de atención primaria y el 60% de las hospitalizaciones. Los mayores de 65 años y mucho más a partir de los 80 son quienes más las padecen.

El sistema sanitario está excesivamente centrado en el hospital, y la "dimensión social está poco desarrollada. Se necesita una orientación comunitaria y más social", indica el experto en economía de la salud, Vicenç Navarro. La misma Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad y Política Social, ha manifestado en muchas ocasiones la necesidad de coordinación entre el sistema sanitario y el sistema de apoyo social para dar una respuesta eficaz a las nuevas demandas provocadas por los cambios demográficos de la sociedad.

La hospitalización de los pacientes crónicos por fases agudas de su enfermedad, y el gasto farmacéutico, se reduciría con ?la construcción de centros para este tipo de enfermos, en los que tendrían asistencia médica constante y especializada. Son más baratos que los hospitales, y no son centros para la tercera edad con camas para enfermos", explica Enrique Martín Barragán, socio de AFI.

Los nuevos centros deberán estar integrados en un sistema en el que los geriatras trabajen de forma conjunta con otros profesionales, como enfermeras, psicólogos, nutricionistas o fisioterapeutas. Todos especializados en geriatría. "Trabajarían de forma transversal e interdisciplinar, y no horizontal como ahora. Eso supone un fuerte cambio cultural."






      HomeVolver arriba